Supera los desafíos de la vida para tu crecimiento

Supera los desafíos de la vida para tu crecimiento

Hay momentos en la vida en que tenemos grandes frustraciones, en los que nos sentimos débiles y no sabemos qué hacer.

En esos momentos es cuando es importante recordar que, a pesar de nuestras debilidades y circunstancias, aunque nos sintamos acosados, no debemos estar angustiados.

Quien tiene Fe sabe que Dios siempre está presente ayudándonos a salir adelante.

Podemos estar desorientados en algún momento, sin embargo, si oramos reflexionando sobre los posibles caminos a seguir, recibiremos la orientación de Dios quien nos dará su mano para guiarnos.

Todos pasamos por situaciones en las que caemos en dolor y desesperanza, y para levantarnos es necesario sostenernos en un bordón fuerte y confiable para impulsarnos de nuevo para continuar nuestro camino. Ese bordón es la Fe.

Fe es creer no esperar. Quien cree acciona en función de eso teniendo la certeza de que las cosas ya están cambiando para bien.

Muchas veces nuestras situaciones son producto de nuestras decisiones del pasado. Nunca es tarde para corregir el camino.

Las dificultades son oportunidades de transformación en las cuales la vida nos está diciendo que nuestro futuro lo tenemos que vivir de una forma diferente.

Nosotros muchas veces tenemos una visión parcial de la realidad, por eso tomamos decisiones que tal vez no sean las correctas, sin embargo, Dios siempre tiene la visión total, por lo que en algunos casos nos agarra de la mano y nos ayuda a seguir por el camino más conveniente, aunque solo lo entendamos más adelante cuando observemos lo que podría haber sucedido si hubiésemos continuado en el camino previo.

Dejemos que las cosas pasen, porque es muy probable que después podamos entender y hasta celebrar que sucedieron. Por algo pasan las cosas y en ello debemos reflexionar.

La confianza que nos provee la paz interior a pesar de nuestras circunstancias, solo se logra cuando nuestra mente, nuestras emociones y nuestro espíritu viven en un estado de entrega total a Dios a través de la Fe más profunda y del Amor a nosotros mismos y a los que nos rodean, expresado a través de nuestras buenas acciones.

No debemos apegarnos a las cosas del mundo porque así podremos soltar las cargas innecesarias cuando la vida nos lleve por caminos distintos.

Dejemos de vivir en el pasado, donde está lo que nos ha afectado, sigamos en paz y no pequemos más, levantémonos y trabajemos en nuestro renacimiento con el apoyo de nuestra Fe.

Para salir de las malas situaciones lo primero que tenemos que hacer es convencernos que debemos cambiar e inmediatamente después debemos realizar las acciones que nos permitan vivir en forma diferente.

No es posible amar a los demás si primero no nos amamos a nosotros mismos.

Para ser libres del pecado y las cadenas, limpiemos nuestra mente y nuestro espíritu de los pensamientos negativos y de todo aquello que representa un lastre en nuestra vida.

Si no estamos dispuestos a cambiar, entonces tampoco nos debemos quejar. Nuestras frustraciones son producto de lo que hemos hecho hasta ahora, y para eliminarlas debemos aceptar nuestra realidad, buscando ser felices bajo dichas circunstancias, o debemos estar dispuestos a hacer todo el esfuerzo posible para cambiar nuestra existencia.

Cuando veamos todo negativo, tomemos un respiro y salgamos a ayudar a los demás. Tal vez así nos demos cuenta que somos privilegiados al saber que lo que nos frustra no se compara con situaciones mucho más difíciles que otros viven en el mundo.

Entregarse a la Fe y al Amor es la fórmula secreta para una vida sana y feliz.

Gracias señor por la oportunidad de entender esto y accionar para limpiar de nuestra vida los pensamientos negativos, y usar ese espacio de nuestra mente y nuestro espíritu, para llenarlo con la Fe que nos da la confianza en que nuestras acciones serán exitosas y nos ayudarán a salir adelante con positivismo, entusiasmo y pasión por la vida.

Dios calma la tempestad de la tristeza y la soledad de los corazones adoloridos.

Siéntete un ser amado y bendecido. Sigue adelante, llénate de Fe y conviértete en tu propio heroe superando los desafíos que la vida te coloca para tu propio crecimiento.

Que Dios nos bendiga a todos…

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