amistad

La Amistad

Mi madre siempre me ha dicho que la amistad es como una pequeña planta que si no se riega no crece y se seca.

Es sorprendente lo poco que muchos de nosotros le dedicamos a regar nuestra planta.

Un amigo es aquel que a pesar de la distancia y el tiempo, sabes que siempre estará allí para ti y tú para él.

Un amigo es quien te conduce a lo que te sana y no a lo que te daña.

Un amigo hace hasta lo imposible por la amistad luchando para vencer los obstáculos.

Los verdaderos amigos no son aquellos circunstanciales, no son aquellos que se relacionan por un interés.

Un amigo que tiene Fe la refleja en su amistad, a través del amor, la cotidianidad, el apoyo, el entendimiento.

Quien no tiene un verdadero amigo en quién apoyarse y a quien apoyar, tiene un vacío.

Muchas veces pensamos que nuestros amigos son aquellos con quienes trabajamos y para quienes trabajamos, si esto no se alimenta con el apoyo desinteresado, es solo circunstancial y temporal.

La amistad al igual que la Fe o el amor no se exige, se da voluntariamente.

A algunos nos cuesta regar y cuidar la matica de la amistad aunque entregamos nuestra vida al servicio de los demás, sin intereses materiales. Quizá muchos no se dan cuenta de esto y hasta son capaces de pensar lo contrario. Pido perdón a todos por mi falta de sabiduría para saber reflejar de mejor manera mi amistad y doy gracias a Dios por el privilegio que me ha dado para liderar y proveer mis servicios a los demás haciéndolo con amor y desinterés, tal y como me lo han enseñado mis padres, mi principal ejemplo de esto.

Un amigo es aquel que te ama aunque tú no tengas nada para darle y no le seas útil.

La amistad es un sentimiento y una relación sublime que inclusive supera a las relaciones familiares.

Que hermoso es saber que cuentas con alguien, sin falsas caras, sin obstáculos, sin intereses, con voluntariado.

Una verdadera amistad perdona los errores de los amigos y pide perdón por los errores cometidos.

Un amigo sabe escuchar e interpretar los estados anímicos de su amigo, respetando y animando a salir adelante, más con acciones que con palabras, sabiendo cuando callar y cuando hablar.

Señor, hoy te doy gracias por mis amigos, y te pido que me des sabiduría para regar y saber cuidar con amor las amistades, sin interés y con entrega y agradecimiento.

Que Dios nos bendiga a todos…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*