El Espíritu Santo y el Liderazgo Carismático

El Espíritu Santo y el Liderazgo Carismático

Quienes iniciamos el desarrollo de nuestra espiritualidad a partir de una religión, como en mi caso es la religión católica, nos guiamos por diversos elementos que nos sirven de apoyo para el camino.

Ese es el caso del Espíritu Santo.

Quienes hemos entendido y recibido el Espíritu Santo, gracias a nuestras propias convicciones y necesidades, sabemos que el Espíritu Santo nos llena del amor de Dios dándonos el calor de su iluminación para tener la sabiduría que nos ayuda a vivir.

El Espíritu Santo representa la pureza de nuestra Fe y nuestra convicción que nos permite seguir adelante sin detenernos a lamentarnos por las circunstancias o los obstáculos de la vida.

Cuando el Espíritu Santo actúa sobre nosotros, logra transformarnos para avanzar limpiando nuestras dudas y reforzando nuestra Fe.

Quienes nos apoyamos en el Espíritu Santo recibimos el regocijo de renovar nuestra vida, renaciendo en la alegría y la satisfacción de sentirnos con un corazón más limpio.

La Fe permite buscar el Espíritu Santo hasta lograr sentir y saber que lo has recibido para tu transformación en un mejor ser humano.

Un Líder Carismático se deja conducir por la acción poderosa del Espíritu Santo, y de esa forma puede lograr mayor y mejor sinergia con sus colaboradores.

Para recibir el Espíritu Santo que nos hace renacer hay que orar en forma humilde y profunda, íntima, con entrega a nuestra Fe, agradeciendo y pidiendo su guía y transformación.

Quienes dirigimos organizaciones y nos apoyamos en la espiritualidad actuamos como mejores seres humanos, y logramos mejor y mayor participación de nuestros colaboradores.

El Espíritu Santo nos puede llevar a un puerto seguro al guiarnos por el camino correcto y alejarnos de las malas aguas, renovándonos, y dándonos una forma de vivir diferente y más satisfactoria superando cualquier circunstancia.

El Espíritu Santo destruye en nosotros todo lo que no nos conviene, sirviendo de escudo protector contra todo aquello que nos quiere hacer daño.

El Espíritu Santo sana las heridas y nos da la fuerza para tener el valor de seguir adelante con la bendición de Dios.

Señor, gracias por cada nuevo día, gracias por las oportunidades que nos ofreces. Hoy te pedimos que nos enseñes a recibir el Espíritu Santo para convertirnos en Líderes Carismáticos y así podamos dirigir nuestras naves hacia puertos más seguros para nosotros y nuestros colaboradores, con el trabajo armónico en equipo, con tu fuerza para superar todas las circunstancias, y así sentirnos satisfechos y felices con nuestra labor.

Espíritu Santo, actúa sobre todos aquellos que te necesitan, amén.

Que Dios nos bendiga a todos…

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