El Camino de la Fe y la Felicidad

El Camino de la Fe y la Felicidad

La Fe no es una obligación sino una elección.

Somos nosotros los que elegimos seguir por el camino de la Fe.

El camino de la Fe exige un comportamiento que para algunos resulta difícil, sin embargo,  cuando obramos con verdadera Fe, lo recorremos en forma natural porque es nuestra elección y convencimiento.

Los placeres de la vida y las tentaciones de obrar incorrectamente nos intentan atrapar continuamente, sin mayores obstáculos, sin embargo, cuando seguimos una doctrina de vida coherente y comprometida, somos capaces de vencer esos comportamientos y mantenernos en el camino correcto, más allá de las dificultades, con amor y alegría por nuestra vida.

El camino de la Fe no es fácil. Muchos prefieren un comportamiento sin restricciones para continuar por lo que luce más atractivo sin pensar en las consecuencias.

Somos responsables de nuestras acciones y siempre vamos a vivir las consecuencias de nuestras decisiones, tanto las buenas como las malas.

Cuando decidimos seguir por el camino de la Fe, Dios nos recibe y nos tiende su mano para que superemos los desafíos y las dificultades que se nos presenten.

El que tiene Fe cree y el que cree es feliz.

La felicidad no se obtiene con los placeres del mundo, sino con el convencimiento de que nuestra Fe nos facilitará el camino.

Quien tiene Fe vive a plenitud.

La satisfacción de los placeres del mundo es temporal y nunca llena nuestro espíritu dejándonos un vacio que tarde o temprano nos afecta.

La satisfacción del camino de la Fe no deja espacios vacíos, sino que los llena con el verdadero amor, la misericordia, la caridad, la alegría, la plenitud.

Señor, gracias por estar siempre presente ayudándonos a superar todas las dificultades con nuestra a Fe. Danos alegría y optimismo. Llénanos de entusiasmo y danos la visión para cambiar nuestras circunstancias mejorando nuestra vida. Aleja y limita a quienes nos intentan hacer algún mal y ayúdanos a seguir haciendo el bien atrayendo a los que nos quieren y pueden apoyar. Danos sabiduría para tomar las decisiones correctas. Sánanos y proveenos lo que tanto necesitamos.

Que Dios nos bendiga a todos. . .

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