Cuidemos nuestra vida y la de los demás 

Las leyes y las normas han sido creadas para regular los comportamientos de la sociedad, sin embargo, si somos personas centradas en la vida y basados en el amor por nosotros y por el prójimo partimos del respeto y la cordialidad, del trabajo y el servicio, de la bondad y la misericordia.

La sencillez en nuestra actitud abre las buenas relaciones con todos. Más allá de lo que hayamos logrado en la vida en cuanto a lo económico o lo intelectual, la mayor virtud es ser limpios de corazón y humildes de comportamiento

Todos los seres humanos somos valiosos y tenemos talentos que nos pueden ayudar a lograr el éxito. Lo importante es tener la actitud correcta con entusiasmo y pasión por aprender y poner en práctica esos conocimientos.

Quien quiere cambiar su realidad actual debe trabajar muy duro para adquirir nuevas competencias y habilidades que le permitan aprovechar las oportunidades con el apoyo de todo su entorno.

No es posible amar a otros y tener grandes logros si no nos amamos a nosotros mismos primero. 

La mejor forma de demostrar el amor por nosotros mismos es alimentar nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro espíritu. 

Alimentar nuestra mente significa buscar información, adquirir conocimiento, ponerlo en práctica, hacerlo repetidamente para lograr experiencia, enseñar a otros a realizar esas tareas y continuar el siguiente ciclo de crecimiento.

Alimentar el cuerpo significa cuidar la salud, desde lo que comemos hasta cómo tratamos a nuestro templo personal que es lo que sostiene nuestra vida. No nos podemos amar si nos hacemos daño a nosotros mismos.

Alimentar el espíritu es lograr el equilibrio emocional y la paz interior a través de la fé y el amor. Quien obra con fé vive con confianza y eso apacigua su incertidumbre. Quien vive el presente con entrega acepta que el pasado ya pasó y que cada nuevo día es una oportunidad de vivir feliz.

Un ser humano centrado en la vida aporta a su comunidad sus mejores acciones para empujar todos juntos hacia una vida más equilibrada y de mejor calidad.

No puede haber amor y entrega cuando se difunde el odio, la intolerancia, la manipulación, el abuso de poder o conductas egoístas y que cohartan la libertad de crecimiento. 

Es importante que reflexionemos sobre nuestras conductas cada día para asegurar que no caigamos en abusos a los demás por ser cómodos o pensar solo en nosotros mismos.

Cuidemos de nuestro templo personal y de nuestro templo del entorno. Cuidemos el planeta, cuidemos los bienes públicos, cuidemos la propiedad privada, cuidemos nuestra comunidad, cuidemos nuestra familia.

Que Dios nos bendiga a todos.